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Jun

La versatilidad y flexibilidad en la arquitectura vertebran el segundo capítulo del Ático de NAN

Este 25 de junio Jerónimo Junquera ha visitado el Ático de NAN para acercar a los espectadores las curiosidades arquitectónicas de los recintos feriales de Madrid, proyectados en 1985 y convertidos hoy en un icono de la pandemia.

El encuentro, retransmitido desde la terraza de Cibeles, ha puesto el foco de atención en la versatilidad y flexibilidad en la arquitectura, partiendo de la transformación de IFEMA en el mayor hospital de campaña de España en cuestión de horas para después indagar en otros proyectos llevados a cabo por Junquera Arquitectos.

Según el arquitecto, la versatilidad de un ferial debe ser un valor que tengan todos los edificios. «El espíritu de los feriales se puede extrapolar a una vivienda o a cualquier otro espacio, hay que transmitir que no solo la fachada es lo importante”, ha asegurado. En esta línea, ha recalcado que «la arquitectura ha estado siempre presidida por su imagen exterior. Es evidente que tiene esta característica, pero habría que intentar transmitir que hay que conocer lo que hay detrás de esta fachada».

«Los arquitectos tenemos que buscar la eficacia de numerosos objetivos a la vez que se sumen en una armonía que transmita una unidad eficaz» ha puntualizado Junquera.

En el caso concreto de IFEMA, el arquitecto ha destacado que un recinto ferial está compuesto por dos espacios: uno destinado al visitante, en el corazón, y otro conformado por pabellones adosados que tienen que ser flexibles, versátiles, neutros y sin protagonismo. «El ferial es un eje central con una puerta al norte y otra abajo donde los visitantes transitan y dos vestíbulos. El funcionamiento es muy sencillo y simple, como todo lo que funciona. Este es el secreto del visitante», ha señalado. Son edificios que deben ser neutros, «no hay que distraer al visitante, debemos guiarles sobre espacios sencillos. La intención es que sea una máquina tan versátil en la que pueda entrar hasta un camión”.

Un hospital de campaña en cuestión de horas

“Es una gran satisfacción que una infraestructura como esta pueda formar un hospital a esta velocidad y la clave es la estructura sobre la que se formó», ha indicado el responsable del proyecto arquitectónico. En este aspecto, ha resaltado los túneles subterráneos que recorren el recinto y que funcionan a modo de arterias para llevar la sangre a todo el recinto, como si este fuese un cuerpo humano.

«Se ha demostrado que la versatilidad y la flexibilidad de los edificios son una condición necesaria. Debe ser una arquitectura austera y no aparatosa» ha sentenciado.

En lo que se refiere a la estructura de Ifema, el arquitecto se ha preguntado por qué no se buscan los éxitos de estos recintos para los demás edificios, como viviendas u oficinas. En esta línea, ha mencionado distintos ejemplos firmados por su estudio para hacer una arquitectura versátil y que, a su vez, sea atractiva. En el caso del hospital Tierra de Barros en Almendralejo (Badajoz), «el secreto de la flexibilidad no es diseñar este edificio para el día que se inaugura, sino que es necesario crear unas piezas que cumplan con su función sea cual sea la funcionalidad del edificio».

Por su parte, el arquitecto ha puesto el foco de atención en la vivienda: “Debería ser obligatorio que los arquitectos hiciesen buenas viviendas. No se le da la importancia que requiere y, al final, es donde pasamos el mayor tiempo”. Y en estos tiempos complicados más que nunca.

«Un recinto ferial está compuesto de dos espacios: un espacio de visitante, en el corazón, y otro conformado por pabellones adosados que tienen que ser flexibles, versátiles, neutros y sin protagonismo»

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